Ser mujer en el Perú nunca fue fácil

8 junio, 2018 / 11:00 am

“¡¡¡Orozco!!! Tu cerebro llega hasta 18”

Recuerdo aquel día haber sentido que mis esfuerzos en el colegio no valían si iban a ser comparados con los de un compañero hombre. Sentí discriminación, porque me pusieron debajo de un hombre por el hecho de ser mujer. Este hecho marcó mi vida, impulsándome a trabajar en lo que hoy hago y por lo que probablemente escribo ahora.

Sé que han pasado décadas, pero no borré esa escena de mi memoria. Con los años me pregunté y sigo preguntándome, ¿a cuantas niñas, adolescentes y mujeres adultas les habrá sucedido lo mismo?

Recuerdo aquel día haber reaccionado tal vez con lo peor que tenía, pero sentí que no podía quedarme callada. ¿Qué respondí? Sólo diré que no me enorgullezco de lo respondido, hoy sé que no fue correcto lo que dije, pero debía defenderme y quisiera que todas las mujeres estemos preparadas para afrontar situaciones como la que describo hoy.

Han pasado décadas y seguimos en una sociedad violenta, aferrada a un sistema desigual. Crecí, estudié, me casé, fui mamá, amiga, empleada, jefa, me divorcié, trabajé. Nunca imaginé que ese camino me llevaría hasta acá. Tal vez fueron las circunstancias o yo lo busqué dejando expresar mi subconsciente, pero he llegado a trabajar, ahora sí, por un país sin brechas. Donde todas las personas valgan lo mismo y tengan las mismas oportunidades.

Ser mujer en el Perú nunca fue fácil. Pero la lucha por nuestros derechos no se detiene, avanza. A pesar de ser cuestionadas, de convivir en una sociedad que nos mira con ojos diferentes por ser mujeres, con trabas judiciales  que intentan frenar nuestros derechos, nosotras seguimos avanzando, pues quedarnos quietas o negociar nuestros derechos no es una opción.

Mi mayor deseo es defender a la mujer, pero no generando más violencia, sino desde la perspectiva de la responsabilidad y el respeto entre los seres humanos. Soy consciente que buscar el respeto de nuestros derechos no ha sido tarea de un día, ni ha comenzado necesariamente siendo pacífica, ¡seguramente hemos roto algunas normas! Pero, estando en una sociedad con años de evolución considero que puedo hacerlo ahora.

Para ello, sé que tenemos muchos referentes que nos avalan. Por ejemplo, la primera mujer maratonista que se atrevió a saltarse una norma excluyente aunque la sacasen a la fuerza de los pelos. ¿No les digo? No todo fue pacífico, pero fue así. Es por ello, que a lo largo de este blog iré mencionando más mujeres que son referentes para estar en donde ahora estamos. La historia nos relata que la antorcha global por la igualdad ya prendió para no apagarse.

Es en este camino hacia la igualdad de género donde la empresa privada tiene un gran rol. Por mi experiencia sé que el capital humano es el principal gestor del cambio. Por ello decidí trabajar en las personas, orientando a que sean las principales impulsoras del cambio en la sociedad.

Generar un cambio no es sólo tarea del gobierno, la sociedad civil, los organismos multilaterales o las  ONGs; es responsabilidad de todos nosotros que formamos parte de esa sociedad en la que  nos incluimos.

¿Necesitan mayores argumentos?

Les dejo esta pregunta y les invito a que sigan leyendo el siguiente post, donde contaré mis experiencias y veremos el mejor camino para generar el cambio que tanto espero.

 

Violeta Orozco

Country Manager de Konecta Perú